Las personas con autismo prefieren la previsibilidad y las rutinas estructuradas, porque así saben qué esperar. Sin imprevistos ni cambios inesperados, pueden sentirse tranquilas.
Analiza con nosotras las transiciones de una rutina hipotética, pero habitual, en la vida de un niño con trastorno del espectro autista. Esperamos que descubras la importancia de ciertas estrategias para mejorar su día a día.
Y por supuesto, en estos escenarios ocurren 2, 3 o más crisis. ¿Por qué? El niño…
- Debe dejar de hacer algo que le gusta, en un lugar donde está cómodo, para hacer algo que no le gusta en otro lugar, posiblemente con más sobrecarga sensorial.
- O debe dejar un ambiente amigable para desplazarse a otro que lo incomoda.
- O puede seguir en el mismo lugar, pero cambiar de actividad, lo que significa mover su atención a un objetivo completamente diferente.
Todo esto pasa sin previo aviso, ignorando cualquier rutina y sin explicarle a su manera cuánto tiempo va a tomar, lo que causa ansiedad, estrés y sobreestimulación.
Estrategias que ayudan
- Horarios visuales, para repasar las actividades de la jornada escolar.
- Tableros de opciones, para que elija, por ejemplo, por qué sección empezar las compras.
- El tablero antes y después, para explicar que después del colegio irán al supermercado.
- El temporizador, para indicar en cuánto tiempo irán a dormir.
Estas estrategias nos toman 2 o 5 minutos más, pero nos dan espacios en familia más tranquilos y disminuyen el estrés de nuestros pequeños.
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